lunes, 19 de abril de 2010

Naturaleza urbana. Principios de diseño sostenible.


De forma cíclica la naturaleza recuerda que determinadas cosas simplemente están mal hechas. La técnica es capaz de conseguir vergeles en los desiertos, temperaturas tropicales en viviendas polares y luz las veinticuatro horas del día. Pero el costo a nivel planetario empieza a hacerse insoportable.

Se trata de construir un nuevo tipo de relaciones entre la naturaleza y lo urbano, entendiendo que la calidad ambiental de la ciudad depende en gran medida de la relación entre procesos urbanos y procesos naturales, considerando la máxima integración del ciclo ecológico, y resaltando la conexión de flujos entre la ciudad y el entorno.

Existen una serie de factores que caracterizan este sitio: por una lado los animales y los vegetales, y por otro un conjunto de elementos que vamos a denominar factores abióticos ;el clima, la atmósfera, el agua y los suelos que son los elementos que determinan básicamente el clima urbano, diferenciado del entorno circundante por la presencia de la urbanización, pues la temperatura entre la ciudad y sus alrededores aumenta 1.C por la alta proporción de energía secundaria, la modificación de las características de absorción de las superficies urbanas, y el menor efecto refrigerador.

El grado de humedad en las ciudades es menor por la disminución de la evapotranspiración, al ser menores las superficies de zonas verdes, y se favorece la formación de nubes por la condensación provocada por la contaminación atmosférica.

Las condiciones del régimen general de vientos se modifican por la presencia del tejido urbano, con zonas de densidades variables, posibles canalizaciones de vientos a lo largo de las calles, espacios libres y zonas verdes diseminados y edificaciones en altura, que pueden hacer variar tanto la dirección como la velocidad de las corrientes de aire, así como variación de la topografía, con terraplenes y desmontes.

Pero la necesidad de las zonas verdes y espacios libres, tiene su justificación en motivos muy diferentes, tanto de índole práctica, como psicológica.
Según el libro de Sukop y Werner titulado Naturaleza en las ciudades, serían:
a)Ornamentar la ciudad.

b)Proporcionar espacios recreativos.
c)Mejorar las condiciones climáticas de la ciudad: aumento de la humedad y control de la temperatura.
d) Reducir la contaminación ambiental, ya que las hojas sirven para el depósito de las partículas contaminantes en suspensión.
e) Servir como filtro y freno a la velocidad del viento.
f)Amortiguar el ruido de baja frecuencia
g)Proporcionar espacios adecuados para el desarrollo de la vida animal
h)Reflejar los cambios estacionales a lo largo del año.

Respecto al diseño, desde el punto de vista de la naturaleza, hay que acostumbrarse a considerar procesos dinámicos, pues, sólo se consideran respuestas a problemas del momento,
Por ejemplo: como diseñar una plaza para que absorba determinada intensidad circulatoria, permita jugar a los niños en un área de la misma o comprar el periódico en un quiosco de prensa. Y ante el problema de la lluvia como conseguir que el peatón circule sin barro, o qué sucede en la plaza cuando no llueve, cuando llueve un poco, cuando llueve mucho, qué pasa con el agua desde que cae de la nube hasta que llega al mar, al acuífero subterráneo u otra vez a la nube de forma que probablemente resulte deseable dejar amplias zonas sin cementar: se aumenta la evapotranspiración potencial, pueden usarse cuando no llueva, disminuyen los gastos de obra y mantenimiento, etc.

El segundo principio es el de economía de medios.
Se trata de conseguir los máximos beneficios ambientales con el mínimo de energía y materiales, intentado reducir la huella ecológica de la ciudad.

Para ello la única solución es el empleo de energías renovables y la utilización en la medida de lo posible de los desechos urbanos como hojas y desechos orgánicos como abono, la utilización del exceso de calor de la ciudad para el calentamiento de edificios o el agua de lluvia para regenerar los paisajes.

El tercer principio es el de diversidad.
Aumentar la entropía y romper el proceso reduccionista y empobrecedor del natural.
El último principio es el de conexión.
Las zonas y las áreas aisladas son, por esencia, menos ricas y diversas que las conectadas.
Estos principios pueden concretarse en los "diez mandamientos" para la protección de ecotopos en las ciudades y se han elaborado a partir de las experiencias llevadas a cabo en Alemania y por su interés se reproducen algunas recomendaciones:
En los extrarradios deben ser conservados los restos de los ecosistemas naturales, así como de los ecosistemas determinados por la ordenación agrícola y forestal del suelo.

Los suelos no deberían de pavimentarse más y esta tendencia debería ser invertida si fuera posible.
Para el de apoyo al desarrollo natural de las zonas céntricas, la ley deberá regular la conservación y cuidado del paisaje en la totalidad del área urbana.

Principio de la continuidad histórica.
Los hábitats primarios o de larga tradición histórica son especialmente valiosos para la conservación de la naturaleza, por lo que deberán ser identificados y protegidos a toda costa.
Principio de mantenimiento de la variación local.
Durante la planificación espacial de los proyectos de construcción y durante las plantaciones en los espacios abiertos, se tendrán en cuenta la características propias de cada zona y sus rasgos distintivos, que deberán mantenerse por encima de todo.
Principio de zonificación (según la intensidad y frecuencia del uso).
En todo planeamiento y ordenación se prestará especial atención a las diferencias existentes entre la utilización intensiva y extensiva del suelo.
Principio de mantenimiento de los espacios abiertos de grandes dimensiones.
Principio de unión de los espacios abiertos.
Para reducir los efectos tipo "isla", éstos deberán ser unidos por pasillos verdes, así como por un sistema de espacios abiertos adicionales ("escalones").
Principio de mantenimiento de la variedad de elementos típicos en el paisaje urbano.
La variedad de especies y comunidades naturales sólo se podrá mantener a través de un uso variado de las superficies, en todas las partes de la ciudad.
Principio de incorporación funcional de los edificios a los ecosistemas.
Los edificios no deberían ser considerados como "obstáculos" ecológicos.








Fuente: José Fariña Tojo-Naturaleza Urbana.

4 comentarios:

Miguel Alvarez dijo...

Hay ciudades así Innopolis? Leyendo estos principios y comparando con mi pueblo es para echarse a llorar.

Aunque esta semana hay motivos para estar contentos. En Monterrubio de Armuña pueblo de La Armuña (desierto en árabe) pueblo dedicado a la lenteja, los cereales y los garbanzos hemos pasado de tener una trentena de árboles ralos a tener unos ochenta, por supuesto todos árboles ralos unos pinos y otros como los perros callejeros, de raza desconocida.

Innopolis , casos y ciudades ejemplares o lo mas cercana a la ejemplaridad es lo que podrías mostrarnos si no es mucho trabajo, así los aspirantes a alcaldes y concejales tendrían algo de lo que copiar.

saludos

innopolis dijo...

Ojalá pudiera Miguel, pero en estos climas y latitudes, no hay tradición de estas prácticas.
Las cosas se hacen mal, por las prisas, por el interés político a corto plazo, por mala prácticas, falta de visión de futuro...
La crisis será la que propiciará el cambio a mejor en la calidad de vida, si los encargados de dirigir el país tuvieran amplitud de miras.
En otras latitudes, zonas de montaña, países europeos, acostumbrados a convivir con la naturaleza, la ordenación de la ciudad ha tenido en cuenta estos factores. Hay que tener en cuenta, que España no tiene riesgos naturales que destacar, salvo la gota fría, lo que hace que la planificación a largo plazo no exista, primando la especulación.
Pero de ahora en adelante, se empezará a tener en cuenta la tecnología y el conocomiento, para crear microclimas, por ejemplo, parques y jardines con escaso coste de mantenimiento, protección frente a inundaciones...
gracias por pasarte por aquí Miguel.

Helios dijo...

Amigo Innóplis, en efecto es preciso integrar los espacios ocupados por plantas en las ciudades, para hacer la vida más saludable y los paisajes más llevaderos, pero como sabes eso no implica que se abuse del verde en lugares secos, sino que como bien apuntas, el diseño se articule en torno a especies naturales autóctonas y el manto del suelo, puede estar ocupado por corteza de pino, grava, madera tropical, etc.

En definitiva, aplicar también el sentido común a los necesarios espacios de ocio y esparcimiento urbanos.

Y suscribo la propuesta de Miguel e incluso me gustaría que se generalizase a un portal de "prácticas de buena gestión pública" ... puede que algún día le podamos meter mano entre todos.

Saludos

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola amig@s:

Aquí lo contrario, seguro que los que están en los despachos dicen: "dónde están esos principios para incumplirlos".

Aquí todo al revés. Es por eso que soy europeísta. Ojalá se disolvieran los estados nacionales en un gran país llamado Europa y fuera gestionado por personas del norte de europeo. Los políticos de aquí no valen ni para estar escondidos.

Recibid un muy fuerte abrazote amig@s.